geotecnia y prevención de riesgos laborales

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ya, ya…. «yo he visto cosas que vosotros no podéis imaginar…»

sí… esa es una frase un tanto manida que acostumbro a encontrarme cuando me pongo a discutir de ética profesional… ya…

pero lo de hoy… lo de hoy es que supera los límites de lo que yo esperaba ver en una web cuando una empresa se hace promoción (no… la foto no es mía, yo no estaba allí Sr. Juez)

claro… menos mal que lleva casco

P.S. editado un año después… me acaba de caer encima de la mesa un estudio geotécnico de cierto lugar de sudamérica (no doy más datos, perdón) con catas excavadas a mano… ¡¡¡¡hasta 30 m!!!!

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cimentaciones y prefabricados: comportamiento según el tipo de unión

Se dice, se comenta… que con el tiempo la construcción mediante prefabricados acabará por substituir en la mayoría de los casos a la construcción tradicional… tal vez se acabarán entonces las paredes maestras de ladrillos puestos a copón, los pilares vistos con coqueras y demás ejemplos de una ejecución «in situ» desafortunada… pero también es verdad que quizá se acabe entonces con la ilusión del autopromotor al diseñarse él mismo la casa de sus sueños (dolor de cabeza del proyectista) y acabemos todos viendo construcciones que solo serán variaciones de cuatro temas.

Entre tanto, el mundo del prefabricado (y de ello se ocupan los señores de ANDECE) se esfuerza por hacer ver sus virtudes y logros, tratando de vencer los no pocos prejuicios que todavía lo rodean.

De cimentaciones prefabricadas tenemos ejemplos a cascaporro desde hace tiempo, y algunos más o menos virgueros; pero más que hacer virguerías zapatiles, dicen que lo que al proyectista le preocupa las más de las veces la unión entre la zapata y la estructura, y más aún cuando de diseño en zona sísmica se trata.

Y hablando de ANDECE, me viene hoy en su boletín una reseña interesante del tema… sobre un estudio experimental de uniones soporte – cimentación en elementos prefabricados de hormigón que han hecho no hace mucho en Valencia.

Lo que más me ha gustado es la guisa de probetas que han montado para ensayar la unión… cosa maja. Podéis descargar el artículo aquí.

El artículo es muy interesante, especialmente si uno (es mi caso) tiene afición a los montajes con actuadores, galgas y extensómetros… lo que resulta un poco chocante es una de las conclusiones «El análisis del tipo de unión y del nivel de carga axial en la ductilidad en desplazamientos requiere de un estudio más exhaustivo.» No es que sea precisamente la frase más afortunada para acabar una investigación… en fin.

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nuevos applets de TERRASOLUM para cálculos geotécnicos

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me llega hoy desde GEOWORLD un post dando noticia sobre otro desarrollo de applets para llevar en el teléfono el pertinente gadget que te calcula, uy, perdón, que te estima en un plis plas la capacidad portante de una zapata, o el valor del RMR del frente de un túnel o de un talud que vemos (con malos ojos) que se nos puede venir encima… de un talud de roca, digo… el applet para calcular el coeficiente de seguridad «in situ» para un talud en suelos todavía no lo tengo localizado.

el desarrollador es TERRASOLUM, ingeniería geotécnica santanderina, y podéis echar un ojo a los applets tanto en la página web de la empresa como en Google Play.

como siempre, el coste de estos inventos es muy competitivo, el precio varía del de un café al de un carajillo (según el applet)… un día alguien me tiene que explicar cómo le salen los números a una empresa con estas cosas, porque como no tengas más descargas que los angry birds, ya me explicarás…

esta vez el desarrollo es para cacharros que funcionen con Android … y digo cacharros porque el tamaño de un Galaxy va evolucionando hacia este «modelito»… Sigue leyendo
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La bóveda catalana y casos de cimentaciones raras en edificios rehabilitados

En el año 2004 tuve la ocasión de participar en un proyecto de esos que a uno le dejan un agradable regusto por tiempo; se trataba de la rehabilitación de una antigua fábrica metalúrgica de Sabadell (la fábrica Tort o vapor de Can Planell, suministradora de material ferroviario) para la cual se proyectaba una reconversión en viviendas.

La nave que se preveía conservar (la que luego se reconvirtió en unos preciosos lofts) presentaba una estructura soportada por pilares de forja en el interior y por pilastras en el perímetro. Tanto los pilares como las pilastras se habían cimentado mediante pozos de fábrica de ladrillo con unas secciones sorprendentemente modestas (0.6 m x 0.6 m), si bien el empotramiento era substantivo para dicha sección, de unos 3 m, cosa para nada corriente en el centro histórico de la localidad de Sabadell, donde no son habituales los rellenos antrópicos y el terreno en superficie presenta buenas perspectivas de cimentación si se opta por la solución convencional con tensiones de servicio moderadas, como es habitual para un edificio industrial del S XIX.

Otra particularidad del edificio era la forma en la que se transmitía al cimiento la carga de la fachada (que actuaba como muro de carga y que por su grosor representaba además una solicitación importante.) En lugar de realizarse una zapata corrida bajo el muro, se había optado por una bóveda en el arranque, de pilastra a pilastra, transmitiendo así la carga del primero a las segundas, cimentadas como digo mediante pozos de ladrillo. Sigue leyendo

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desprendimientos de bloques y protección de taludes (parte I)

era ya cerca del mediodía, la pared estaba orientada al sur y hacía un calor del copón… Pepe estaba abriendo el primer largo de la segunda vía en la que nos metíamos ese día… se iniciaba con tendencia a la izquierda, para llegar a una repisa que se flanqueaba hacia la derecha, y encaramarse después por una canal, justo enfrente nuestro.

ya por encima de la repisa se oye ese grito (típico de Montserrat) que llena de espanto a los que estamos abajo… ¡¡¡PIEDRAAAAAAAA!!!

en esas veo un canto rodado de unos 20 cm de diámetro que, grácilmente, baja rebotando por la pared y salta de la repisa…

…en una décima de segundo mi cerebro hace un impecable cálculo de trayectorias y probabilidades, concluyendo que después del siguiente rebote el bolo impactará en mi cabeza (flashforward: tanatorio: “en el fondo era un buen tipo… le teníamos aprecio… ya no nos dará la vara con ese blog, menos mal…”)

el tiempo se paraliza… y casi a cámara lenta… Jesús y yo vemos como salta el pedrolo… a cuatro metros delante nuestro … hacia ATRÁS (¡¡¡???!!!)… trazando posteriormente un lento y parsimonioso descenso por rodamiento hasta cerca de nuestros pies.

no… no es que el Espíritu Santo haga horas extras con escaladores de tres al cuarto (que está bastante ocupado procurando limitar los asientos de las zapatas y aguantar taludes que no se caen de milagro); la respuesta está en el coeficiente de rugosidad del talud… que es de lo que va este post (aunque no lo parezca).

en esto de la geotecnia uno, a veces, se encuentra con la necesidad de dirimir en situaciones curiosas, como aquellas en las que un promotor ha decidido vender una preciosidad de casitas con unas vistas fantásticas, situadas, eso sí, al pie de un talud (¿qué digo talud? mejor de un buen escarpe) de maravillosa roca, a ser posible con sus buenas diaclasas, y si se tercia, con foliaciones varias y la pertinente estratificación.

en ocasiones, el promotor en cuestión puede tener una solera de siglos (no olvidemos que la iglesia católica es el promotor en activo con mayor antigüedad), y en lugar de una casita, le puede dar por edificar, qué sé yo… un monasterio, que con el tiempo devendrá centro turístico nacional, y un negocio redondo (cinco euros por aparcar… qué barbaridad)… llámese santuario de Montserrat… por ejemplo.

ante la perspectiva de que, bien sea la casita o bien sea el monasterio, el edificio pueda recibir un buen día la inesperada visita de un bolo del tamaño de una lavadora, y especialmente cuando ya se han dado antecedentes, le asaltan algunas dudas existenciales al propietario o al promotor, tales que puedan llevarle a ponerse en contacto con algún especialista “en eso del terreno”

años ha, estas contingencias se solucionaban colocando en la zona afectada alguna señal de aviso, tal cual la siguiente (que se hizo muy famosa al ser adoptada como avatar por uno de los bloggers más influyentes del gremio).

una señal que, si se pone, es por algo, oiga…

visto en geonopia.com

pero como la señal en cuestión, una vez la has visto tres o cuatro veces, pasa desapercibida (con los consiguientes daños a los vehículos estacionados), al final se optó por desarrollar procedimientos o sistemas que paliasen, en la medida de los posible, los riesgos por desprendimiento;

no nos vamos a alargar en este post (que ya me está saliendo más largo de la cuenta) en una exposición de todos ellos, que para eso están los libros especializados en esas cosas, y las webs de los especialistas

vamos a centrarnos, en todo caso, en la cuestión que cómo diantre se decide qué barrera, pantalla o lo que sea colocar para protegernos del desastre.

resulta evidente que, ante todo, hay que tener claras ciertas cosas, como el tamaño de los bloques a detener… dado que contamos con cierta base sobre geología, esto podemos resolverlo estudiando el macizo (área fuente de los bolos en cuestión), y en función de la litología y fracturación del mismo (entre otras cosas), hacer una estimación más o menos predictiva sobre el tamaño “característico” (lo más grande de entre lo probable) del bolo en cuestión.

visto esto, habrá que determinar con qué mala uva impactará el bolo (de dimensión armario, lavadora o TV de las de antes) con nuestra protección, para lo cual habremos de valorar qué trayectoria seguirá: aérea directa, aérea con rebotes, vía rodamiento, vía deslizamiento, o una mezcla de todas ellas.

para el estudio de trayectorias, de un tiempo a esta parte se han desarrollado multitud de algoritmos de cálculo; y como lo de calcular a mano nos da mucha pereza, de un tiempo a esta parte tenemos también varias aplicaciones que facilitan la aproximación predictiva a la solución del caso… (por cierto, y como tantas veces se dice al hablar de programas informáticos, no olvidemos aquél aforismo de Ruy Wamba: ¡¡¡¡no se debe calcular nunca con un ordenador lo que no se sepa calcular a mano!!!!).

por estos pagos hay dos aplicaciones que se llevan buena parte de la popularidad, ROTOMAP, licenciado por Geo&Soft, y CRSP, licenciado por el Servicio Geológico de Colorado (USA).

ROTOMAP es el más completo, cuenta con una aproximación 3D al problema y (un detalle muy a tener en cuenta) permite importar la topo 3D, y trabajando con ella, determinar las zonas con trayectorias más probables.

CRSP tiene a favor que resulta más sencillo de utilizar (especialmente si empezaste en esto de la informática antes de que se inventaser el ratón), y es más económico (ojo NO es gratis), pero claro, la información resultante es mucho más limitada.

de momento voy a dejar aquí el post (que ya es demasiado largo) linkando las descargas de las aplicaciones.

ROTOMAP (link de descargas de varios programas de la página de geo&soft)

CRSP (link de la página de acceso al carro de compra del CGS)

… y el próximo día continúo con lo del coeficiente de rugosidad… que es a lo que venía el post.

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un geólogo en apuros…

no, el título no se refiere al estado de un servidor (quien, dedicándose a «esto de la geotecnia«, bien podría merecerlo)

… no, el título se refiere a un blog editado por un estudiante de geología que escribe muy, muy bien… que demuestra la curiosidad de un verdadero científico (quien sea curioso como un niño, que no pretenda llamarse tal)… que se prodiga con esmero en divulgar la belleza y el encanto que subyace en un afloramiento (de aquí, o de la luna.)

se llama Nahúm, y su blog esta tarde me ha dado una inyección de moral: detrás hay futuro.

pasead sin prisas, pues, por un geólogo en apuros, vale la pena…

… y su avatar es toda una declaración de principios (!!!).

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geolab tool: un nuevo applet para android

está claro: a las libretas de campo miquelrius de tapa dura les van quedando dos telediarios (y mira que yo guardo todas las mías, desde la de primero de carrera)

romanticismos a parte (sic transit gloria mundi…) acabará siendo de lo más común eso de sacar el smartphone y calcular una tensión admisible al momento, medir un ángulo de buzamiento o determinar el coeficiente de rugosidad de una junta…
un nuevo applet que recientemente se ha puesto en circulación es GEOLAB TOOL (este para android), que permite medir, anotar y almacenar los datos que típicamente se toman en el levantamiento de una estación geomecánica… tal vez de momento no todos, pero sí unos cuantos de ellos.
me gusta especialmente la imagen de entrada del menú, una evocadora foto de los cingles de Travertet (si no me equivoco), con una bonitas areniscas rojas coronadas por unas calcarenitas grises del Eoceno … un relieve que, a lo lejos y años ha, se veía desde la terraza de mi casa paterna, antes que ese horizonte fuese substituido por una gris perspectiva de bloques de ocho pisos.

de todas formas, qué quieren que les diga… yo continúo fiel a mis libretas de campo miquelrius tamaño cuartilla… tienen un algo especial… no sé…

 

… por aquí las tengo todas cuidadosamente archivadas, desde aquellas de los años en la facultad, repletas de columnas estratigráficas, de cortes geológicos, de dibujos de foraminíferos, o de croquis estructurales… algunos con las tapas primorosamente forradas con imágenes propias de etapas vitales en las que las hormonas primaban sobre las neuronas (que aún no siendo castas tampoco eran indecentes, quede claro)
un buen día se acabaron las tapas decoradas, los fosilillos, los climbing ripples y las turbiditas, y empezaron a proliferar en el interior de la libreta anotaciones de obra, RQDs, testificaciones de sondeos o de catas… y cambiamos los afloramientos en lugares remotos por cortes de excavaciones al lado de casa… ay… qué cierto es … sic transit…
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crónicas geotécnicas: capítulo CLMIII; sobre una visión histórica del papel de los ensayos de laboratorio

lo primero fue el principio… y allí no había nada… ni siquiera un miserable bosón de Higgs con un límite líquido superior a cuarenta…

… y después el Sumo Hacedor (K.T.) hizo el SPT… (valeeeee… ahí metió la pata, eso no estaba en el guión)

… y después, digo, alguien pensó: si no puedo ver cómo se comporta una zapata, porque es muy grande, puedo probar con una zapata pequeña.

… y la luz se hizo en las tinieblas, y el hombre se apercibió del concepto «escala».

… y llegaron los ensayos de laboratorio.

y cuando los señores del laboratorio se encontraron con los señores de los ensayos «in situ» en la barra del bar, se acabó la paz (cuanto menos en la geotecnia, si es que la hubo alguna vez)

… y entonces todo fue confusión: y los hombres mezclaron el agua con el vino, los triaxiales con los penetros y los fundamentos con las correlaciones… y los hijos de los hijos abandonaron la fe para adorar las a puntazas (cónicas o cuadradas), y se olvidaron los consejos de Jiménez Salas, y se hacían ensayos de consolidación a gusto del Peticionario (para tener los resultados antes de cinco días).

… y no hubo juez que dirimiera en las disputas; y el visado valía de poco más que para certificar que el firmante no estuviera ya a la derecha del Sumo Hacedor (K.T.)

… y la algarabía y el descontento llegó entonces a los oídos del Sumo Hacedor (K.T.); quien desde su altar alzó la VOZ y declamó:

‘PÓNGASE REMEDIO A LA FALTA DE RIGOR (…carajo)’
… y para desazón de los hijos de los hijos de sus hijos, que no supieron cuidar del huerto de la geotecnia (con lo bien que nos hubiera ido con unas tarifas mínimamente decentes), K.T. mandó que todo fuese normalizado, y que encima las normas fueran de pago… y que AENOR lo gestionara todo a su real gana.
… y en eso estamos.
… y, como con todo, aún con AENOR, con acreditaciones y con declaraciones responsables mediante, no es raro todavía ver cosas raras (como edómetros que milagrosamente se hacen en cinco días con ocho escalones de consolidación), de vez en cuando no está de más echarle un ojo a eso que se ha dado en llamar «el estado del arte» de la geotecnia (que no siendo ni una ciencia, mucho menos va a ser arte, digo yo…); y puestos a echar un ojo, tenemos a tiro (y gratis, que no es de AENOR) un excelente reporte sobre eso de los ensayos de laboratorio, recientemente presentado en el XVII Seminario Venezolano de Geotecnia:

http://www.geosuport.com/documentos/geotechnical-laboratory-testing.pdf

nuevos gadgets en el laboratorio de ensayos

… el artículo no se limita a exponer de forma más o menos didáctica los avances en la caracterización de parámetros geotécnicos mediante ensayos de laboratorio; más allá, se plantea (y he ahí lo interesante) una discusión crítica del porqué del declive en la importancia relativa de los ensayos de laboratorio en el proyecto geotécnico respecto a los ensayos «in situ» y, sobre todo, respecto a las tan manidas suposiciones ultraconservadoras sobre las prestaciones del terreno que plagan los estudios y proyectos, y que se toman «porque estamos del lado de la seguridad», encareciendo de forma desproporcionada las soluciones constructivas adoptadas (y venga hormigón y hierro.)

la cita que en la introducción se hace de unas palabras de K.T. es todo un manifiesto:

“I came to the United States and hoped to discover the philosopher’s stone by accumulating and coordinating geological information…. It took me two years of strenuous work to discover that geological information must be supplemented by numerical data which can only be obtained by physical tests carried out in a laboratory.”

una lectura de la biografía de K.T. induce a pensar que cuando se marchó a EEUU estaba muy hasta la coronilla de haber intentado encontrarle sentido y unidad a todas las correlaciones empíricas con las que se manejaba la geotecnia de entreguerras, y no fue hasta que les metió fuego a todas e hizo tabla rasa, trabajando en un laboratorio de mecánica (lo de mecánica de suelos vendría después), que empezó a sacar el agua clara de tamaño lío.

… en resumen… un texto que, con los calores de agosto, apetece más que un desarrollo sobre los problemas de estabilidad de taludes debidos al debilitamiento de los macizos muy poco competentes de lutitas expansivas miocenas por efecto de la descompresió lateral en excavaciones importantes (eso igual me lo dejo para septiembre…)

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próximos capítulo: de cómo el Sumo Hacedor (K.T.) habló desde el altar y dijo: dejad de adorar las acreditaciones y presentad declaraciones responsables… y los hijos de los hijos de sus hijos respondieron al unísono… cagonlosmengues… ¡¡¡y qué hago ahora con la batería triple!!!

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Determinación de la densidad y la humedad «in situ» en suelos: nueva sonda eléctrica según la norma ASTM D7698-11

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desde tiempo inmemorial (o cuanto menos, desde que a alguien se le ocurrió que el Contratista podía no estar compactando un terraplén según se especificaba en el proyecto… ainssss… ¿porqué somos tan desconfiados?), desde hace tiempo, digo, ha sido una preocupación reiterada por parte de los responsables del control de una obra verificar que la densidad «in situ» de un relleno (y de vez en cuando la humedad, pero de eso es una pena que nadie haga mucho caso) es la que debiese, con el fin de evitar asientos o deflexiones en el firme, en la vía del tren o bajo una cimentación.

cosillas que pasan cuando lo de compactar se complica…

en sus tiempos, inventos y procedimientos se ingeniaron varios para medir esa densidad y poder compararla con la de referencia (por lo general, la que se obtiene del ensayo Proctor) tenemos una buena colección: que si obtener una muestra inalterada y determinar la densidad en el laboratorio… que si eso con arenas no vale, así que mejor hacer un agujero geométricamente perfecto para medir el volumen, y pesar la masa del terreno extraído… que si el agujero no era perfecto porque con una zahorra no hay forma, tal vez podríamos llenarlo con mercurio, o con un aceite bien viscoso y calcular así el volumen… que si lo del mercurio es venenoso y lo del aceite me deja la camisa perdida, así que podríamos usar arena en su lugar… que si lo de la arena es el cuento de nunca acabar y para lo que se pagan los ensayos hay que ir más ligero… total, que con el tiempo y una caña, allá por finales de los años 60 del siglo pasado (hace ya más de 50 años… cómo pasa el tiempo) a alguien se le ocurrió que la densidad se podía correlacionar con la pérdida de intensidad de radiación que atraviesa el terreno entre una fuente y un receptor de medida, y de ahí nació el famoso método nuclear… que hasta la fecha ha sido el más ampliamente utilizado.

lo malo del método nuclear… no sé… es que a nadie le hace mucha gracia ir por ahí con una C15 cargada con un cacharro con el que se deben tener muchas precauciones (y es que aquí, con un cerillo podemos liar la de Fukushima, que nos conocemos), y menos llevarla cargada además con doce de moldes para probetas de hormigón, un carretillo, y seis capazos de muestras de tierra… si a ese riesgo le sumamos casos que se presentan cuando un caco despistado se cree que la maletilla amarilla o naranja es la del topógrafo, se la lleva (pasa cada dos o tres años) ya tienes a la guardia civil buscando a un presunto terrorista nuclear… y qué decir de aquella otra vez en la que en una obra el chico que conducía el rodillo no vio el nuclear y pasó por encima… vamos, que con ese invento uno no gana para sustos.

por todas esas cosillas, de un tiempo a esta parte (creo recordar que hará unos quince años que vi el primer aparato rondando por aquí) se ha intentado sin excesivo éxito popularizar la placa dinámica como alternativa, con la cual se puede determinar «in situ» el módulo de deformación dinámico del terreno, a partir del cual establecer un criterio de aceptación o rechazo de la unidad de obra… la lástima es que ahí lo del Proctor y las curvas densidad / humedad no pintan gran cosa… y claro, las especificaciones de los contratos van siempre ligadas (copiar y pegar) a un porcentaje de la densidad seca máxima… aquí tenemos un video de la placa dinámica, por gentileza de CFT & Assoc.

visto el panorama y lo peligroso que puede llegar a ser algún que otro un laborante con un cacharro nuclear (nunca olvido mi primer día de trabajo, Pedro), y para disgusto de los amigos de la energía nuclear y sus derivados, la ASTM ha publicado una norma de referencia que permite estimar, de forma fiable y repetitiva (dicen), el valor de la densidad y humedad «in situ» mediante la media de la impedancia eléctrica del terreno.

ASTM D7698-11

Aviso legal: la ASTM, igual que AENOR, no permite la distribución libre y gratuita de sus normas (mala gente hay en todas partes, ya lo decía mi abuela); la documentación linkada en este post se ubica en la web de HUMBOLDT MFG Co.; su uso y distribución no es por tanto responsabilidad del autor de este blog.

el invento consiste en una sonda de medida que, con cuatro piquetas, una pila de Litio, un par de potenciómetros, cuatro resistencias, y eso sí, un software que nos lo pinta todo de colores, nos permite determinar «in situ» la densidad y la humedad del suelo;

esquema del dispositivo
equipo completo con caja de transporte
  
aquí vemos a nuestro Periquill de turno con el aparato montado

el invento tiene sus ventajas: además de poder ahorrarnos todo el jaleo de legalizar y mantener una instalación nuclear (que no es poco), tiene el pro de que es muy manejable, no requiere de tantas precauciones de uso, y se me ocurren un montón de cosas raras en las que podríamos utilizarla, y en especial en espacios muy reducidos (solo hay que tener un cable lo bastante largo) como trasdoses, apoyos de cimientos… además, con ese aparato no deberíamos tener problemas para cruzar la una aduana (cosa que con un Troxler o un CPN ni te cuento…).

claro que no hay nada del todo perfecto: la relación entre la impedancia, la densidad y la humedad depende de cada tipo de suelo, por lo que para cada material, además de hacer un ensayo de referencia (Proctor) deberemos contrastar cuatro o cinco puntos «in situ», determinando la densidad y la humedad por un medio convencional (el de la arena, por ejemplo, porque si vamos a acabar llevando un CPN y el nuevo invento, poco hemos ganado), a partir del cual establecer un modelo del suelo, tal cual las siguientes gráficas

 
 

obsérvese que la densidad se relaciona directamente con la impedancia, mientras que la humedad debe estimarse en función de la relación C/R (capacitancia / resistividad).

la firma americana HUMBOLDT MFG Co comercializa ya un aparatillo que cumple con las especificaciones de la ASTM D7698-11, y que para más molón, lleva incorporado un GPS y todo; amablemente, HUMBOLDT tiene colgado un vídeo en Youtube en el que nos aparece no solo el procedimiento de ensayo, si no que muestra también una comparativa con el método de la arena y el nuclear (off the record… he visto analistas que van un poco más ligeritos haciendo medidas con el nuclear, hay que reconocerlo, aunque ninguno supera a Periquill… todo sea dicho)

para quien, sin tener idea del tema, esté buscando información sobre los procedimientos de medida de la densidad y humedad «in situ», creo que el siguiente le resultará un video ilustrativo.

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penetrómetro y ensayo DPSH: malos vicios y peores interpretaciones

Lo reconozco… soy muy, pero que muy crítico con la ciega fe que en este país se tiene a los resultados de un ensayo de penetración dinámica… qué le voy a hacer… más aún cuando a un ensayo de penetración dinámica se le denomina «sondeo a percusión» (porque en tal caso lo que hay detrás es un verdadero fraude geotécnico… pero no… hoy tampoco voy a hablar de ese tema).

Comento el tema del penetrómetro hoy a cuento de un post que leo en el excelente blog de Enrique Montalar (geodiendo)

Como bien dice Enrique, la esbeltez del varillaje del ensayo DPSH es causa de importantes desviaciones de la vertical de la penetracion en suelos blandos o flojos, y más aún si uno se encuentra por ahí abajo elementos de volumetría importante (bloques en un relleno, una cimentación enterrada… a saber) o capas duras intercaladas. Por causa de ello podemos recuperar las varillas hechas una pena (o cuando no, perderlas por rotura del nipple… y no está la vida como para perder varillas.)

Según la deflexión que sufra el varillaje, la dirección de la penetración puede diferir mucho de la vertical, y el resultado puede ser desfavorable en exceso (en general, la anisotropía de los suelos comporta una resistencia menor a la penetración horizontal que a la vertical), penalizando sin necesidad el coste de la cimentación… o mucho peor aún: si el roce por pandeo es importante, resulta que estamos midiendo una resistencia a la penetración muy superior a la resistencia real del terreno, por lo que sus prestaciones geotécnicas reales serán con seguridad inferiores a las que consideraremos en el cálculo de la cimentación, mermando la seguridad del proyecto.

lo que puede pandear el varillaje del DPSH (foto blog Enrique Montalar)

No obstante, y si seguimos la norma de ensayo como se debe, hay una forma sencilla y económica de evitar desperfectos del varillaje, ensayos que no cumplan con la verticalidad requerida, zapatas sobredimensionadas, o proyectos inseguros… un procedimiento que desgraciadamente es muy extraño observar entre las empresas de reconocimientos de nuestro país.

La norma UNE-EN ISO 22476-2-2005 (que no puedo linkar, porque AENOR continúa haciendo valer sus derechos de propiedad intelectual sobre unos documentos que deberían ser de libre circulación, dado que se trata de normas de obligado cumplimiento), la norma, digo, indica que a cada metro de penetración (a cada barra que se ponga, a efectos prácticos), se comprobará que el par de torsión del varillaje.

Si se realiza esta verificación (cosa que, como digo, lamentablemente no es usual, pero que cuesta muy, pero que muy poco), y se abandona el ensayo si se supera cierto límite, es imposible que las deflexiones del varillaje sean significativas, puesto que para rotar un varillaje pandeado haría falta tener a Bud Spencer en nómina (el varillaje hay que rotarlo en el sentido en que se aprietan las varillas, huelga decirlo… no vaya a ser que… que de todo hay.)

La norma no indica de forma explícita – o cuanto  menos yo no sé verlo, y si alguien sabe, que me corrija – qué par de torsión debe tomarse como límite, pero implícitamente parece que venga a decir que 200 N/m (dado que es el rango mayor de medida que se requiere para la llave dinamométrica o dispositivo utilizado para la comprobación.)

… entre nosotros: 200 N/m es un par de torsión que viene a decir que si con la habitual llave fija con la que se aprietan las varillas nos cuesta mucho dar un giro y medio al varillaje, es que el rozamiento lateral ya invalida el resultado del ensayo y más vale dejarlo correr. Y si con la llave no somos capaces ya ni de dar una vuelta y media a la varilla, es que seguro tenemos un problema de pandeo y estamos midiendo el golpeo debido al roce lateral en lugar del inducido por la resistencia por punta.

Es un remedio simple que nos ahorra bastantes varillas torcidas y resultados inexplicables. Lo «malo» (para según quien) es que si lo utilizamos y somos consecuentes, deberemos reconocer que en gran cantidad de penetraciones realizadas (muchas de las que se realizan con un relleno de por medio) el resultado es inválido a la primera de cambio, y no sería factible substituir alegremente sondeos por penetrómetros.

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