porqué COEFICIENTE de balasto, y NO módulo de balasto

.
.
esta es una pequeña batalla personal (o una cabezonería, también hay que decirlo) en la que llevo aaaaaaaaaños y años… un día sí y otro también, hay quien, obligado por cierta CYPEdependencia (con todo mi cariño a los amigos de CYPE, a los que tengo en gran estima), me solicita le defina el “módulo de balasto del terreno” para diseñar una losa, una pantalla…

el objeto último es establecer (no lo perdamos de vista) un modelo de interacción estuctura – terreno

y yo dale-que-te-pego con la cantinela de que lo del balasto NO es módulo, que es COEFICIENTE…

y como cualquier cosa que escriba aquí servidor ya la han escrito antes, y de forma más precisa, más elegante y con mejores palabras, dejo aquí constancia de lo que al respecto dice el profesor Jean-Louis Briaud (donante, prolífico y eficientísimo actual presidente de la ISSMGE, que por cierto es tejano, y no francés… o cuanto menos, es profesor de la A&M University de Texas, además de socio de una importante asesoría financiera, que imagino que es de donde le vendrá el pastón que ha puesto en la ISSMGE… no va a ser de la geotecnia, ; )… uy, que pierdo el hilo… ¡¡ya me estoy yendo a los derroteros de siempre!!) lo que dice, digo, el prof. Briaud en una ponencia referida al concepto de “módulo” aplicado a los suelos… su reflexión sobre el coeficiente de balasto está al final, y bien vale una lectura a todo lo que la antecede.

un breve abstract del artículo viene a ser…

…El módulo de un suelo es uno de los parámetros del suelo más difícil de estimar, porque depende de muchos factores. Por lo tanto cuando se dice por ejemplo: “El módulo de este suelo es de 10,000 kPa”, inmediatamente debemos preguntarnos: “¿Cuáles son las condiciones asociadas a este número?”. El artículo versa sobre algunos de los factores que influyen de forma esencial en la estimación del módulo del suelo (sea cual sea al que nos refiramos). No pretende ser un discurso académico exhaustivo, sino más bien un primer paso para entender el complejo mundo de los módulos del suelo. En una primera parte se define el concepto mecánico y geotécnico del módulo del suelo. En una segunda parte se describen los factores relacionados con el estado del suelo que determinan el módulo. En una tercera parte se discuten los factores relacionados con el proceso de carga y su relación con el módulo. En cuarto lugar se presentan algunas aplicaciones de los módulos del suelo (yo prefiero decirlo en plural, que de modulos hay muchos). Y en las quinta y sexta partes el módulo del suelo se compara con el concepto de rigidez y con el coeficiente de balasto, respectivamente.

para acabar, y con la intención de relativizar (nunca mejor dicho) el tema, os dejo una maravillosa tira de Calvin, mi héroe numberguan… porque ¿qué más da llamarle coeficiente o módulo, si total lo que cuenta es meter un número en un imput de una aplicación?… ¿verdad que es lo que estás pensando?

.
.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a porqué COEFICIENTE de balasto, y NO módulo de balasto

  1. Coya dijo:

    Hola:
    El texto de Briaud dice que el x de balasto no es un módulo de elasticidad, pero tampoco argumenta que sea un módulo o un coeficiente.
    Y sí, creo que importa poco llamarle módulo o coeficiente, lo importante es valorar su utilidad. Por supuesto su difusión se debe probablemente a que es el método utilizado por muchos programas de cálculo de estructuras que incluyen las cimentaciones, pero es que tiene algo muy particular: el armado es poco sensible a las variaciones del x de balasto. Y considerando que la dispersión de los datos geotécnicos es grande y que adaptar el x de balasto a una cimentación roza lo esotérico, no viene nada mal.
    Saludos,
    Coya

  2. Joan Franch dijo:

    Me tratarás de talibán, Coya, ya lo sé, pero – en mi humilde opinión – el X de balasto es una expresión numérica cuyo objeto no es un material, sino un cuerpo, en el sentido físico estricto de ambas acepciones… el coeficiente hace referencia a la relación entre una cimentación dada (con dimensiones determinadas) y un terreno dado en la profundidad de influencia de dicha cimentación: lo unimos todo en un mismo concepto y adoptamos un parámtros que nos permita relacionar carga (la tensión viene impuesta por la dimensión del cimiento) y deformación.

    el módulo es una característica del material (el suelo), independiente de la cimentación que apoye, y ahí relacionamos una tensión con una deformación.

    No obstante, dada el poco rigor en el léxico que uno ve desde siempre en esto de la geotecnia, donde se confunden conceptos tales como cargas con tensiones (cuántas veces no habrás leído “la carga admisible es de 2 kg/cm2”, ¿verdad?) confundir un módulo con un coeficiente bien puede ser pecata minuta, lo sé… lo sé.

    dicho sea de paso, y si me permites, continúa llamándome la atención que al dimensionar una cimentación no nos planteemos hasta dónde estamos metiendo más hormigón y, sobre todo, hierro del necesario cuando todos sabemos (y bien haces en apuntarlo) que el diseño del armado es poco sensible a las variaciones del coeficiente de balasto… me sorprende, no obstante, que este hecho se interprete como una “virtud”… teniendo en cuenta que dos terrenos con un módulo de Young equivalente o promediado el doble el uno del otro manifiestan un asiento de la mitad el uno del otro bajo una misma cimentación, creo que el hecho de que nos salga casi la misma losa para ambos debiera movernos a reflexión…

    y me vas a perdonar por enésima vez, pero cuando me pongo me cuesta parar… en cuanto a que la dispersión de los datos geotécnicos es grande… ahí me permito discrepar con toda la cordialidad del mundo… se puede argumentar que hay una gran dispersión de datos en un estudio geotécnico cuando para cada uno de los litotipos que se definen en el terreno hay un muestreo exhaustivo para cada parámetro, a imagen y semejanza de lo que hacemos en control de calidad del hormigón… si para cada lote de control (de hormigón) sancionamos la resistencia característica con, como mínimo, ocho roturas a compresión (generalmente 2 tomas x 4 probetas, 1 a 7 días y 2 ó 3 a 28 días, cuando no una más a 56, por cada toma), podríamos hablar de otro tanto en el terreno si para cada nivel geotécnico contásemos con ocho ensayos de lo que fuese (ocho compresiones, ocho edómetros…) pero la realidad es que la tacañería que en estes sentido y de común acuerdo nos hemos autoimpuesto todos los técnicos implicados en esto de la edificación (proyectistas, “calculistas” – con perdón, ya sé que no gusta este apelativo – y redactores de estudios geotécnicos) impide contrastar debidamente los valores que se toman como característicos de un parámetro determinado del terreno y aplicar un criterio estadístico mínimamente fundamentado… bien lo sabes… para muestra un botón: la guía de cimentaciones para obras de carreteras incluye un anejo en el que se presenta una propuesta para la estimación de los parámetros característicos del terreno en función del número de elementos que compongan la muestra, indicando un coeficiente “E” a aplicar sobre el valor promedio.

    Por contra, del número mínimo de ensayos que para cada litotipo recomienda el DB SE-C nadie hace ni caso…

    1000 gracias, como siempre, por tu interés y por tus opiniones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.